domingo, 30 de marzo de 2014

jueves, 20 de marzo de 2014

Tecnoindumentaria

Hugh Forrest,  gurú de tendencias tecnológicas y director del SXSW Interactive (un festival tecnológico que se celebra anualmente en Austin), señala a la tecnoindumentaria como el desarrollo tecnológico que más puede avanzar en los próximos años. Dentro de poco, nuestros pantalones y camisas incorporarán sensores que recogerán datos sobre nuestro organismo... y quién sabe qué cosas más.

Mis tacones se han inquietado.

Aprovechemos que esta tendencia aún no ha llegado pero que sí lo ha hecho la primavera, y luzcamos nuestros modelitos de temporada con la dulce e inocente intrascendencia con la que lo hemos hecho siempre...




martes, 18 de marzo de 2014

¿Nos llamamos civilización?

Hace unos días estuve viendo una maravillosa conferencia del presidente de Uruguay, José Mújica, al que algunos ya han bautizado como "el presidente más pobre". "Don Pepe", como es llamado en las calles de Montevideo, empezó de este modo su intervención: "Yo apenas soy un paisano terco. No razono en términos económicos, respeto la economía, pero estoy peleado con la civilización que me toca vivir". Y a continuación hablaba de la necesidad de avanzar en igualdad, de la necesidad de dar respuestas globales a problemas aparentemente regionales: "Por primera vez en la historia de la Tierra hay que pensar como especie: la pobreza de Africa no es un problema de Africa, ni la falta de agua en Ecuador o Perú son problemas de Ecuador o Perú". Y proponía un paquete de políticas progresistas que, situando a la igualdad en el centro, rompan el paradigma económico imperante.

El presidente Mújica es un ejemplo de austeridad y de compromiso personal con sus conciudadanos. Vive en su chacra de las afueras de Montevideo, en Rincón del Cerro, tal como había prometido que seguiría haciendo tras ser elegido presidente. En el campo. Dona a fondos de ayuda social un 90% de su salario afirmando, con serenidad, que "con ese dinero me alcanza, y me tiene que alcanzar porque hay otros uruguayos que viven con mucho menos".

Recordé una conversación que tuve con una amiga uruguaya sobre su presidente. Me decía que había declarado al tomar posesión, que, aunque no necesitaba casi nada para vivir, como Presidente del Uruguay se comprometía a hacer un esfuerzo por entender las aspiraciones consumistas de muchos de sus compatriotas. 

No es de extrañar que su voz, cargada de legitimación y de justicia, clamara en una intervención ante la ONU: " Quién tuviera la fuerza de albergar tanta utopía... pero, hoy, nació de las cenizas del ayer. Soy del Sur, vengo del Sur, cargo con los millones de compatriotas pobres en América Latina, esa patria común que se está haciendo". 







jueves, 13 de marzo de 2014

Oh, Viena

En la clasificación 2014 de smart cities europeas (una clasificación que dirige cada año Boyd Cohen, considerado el mayor experto mundial en ciudades inteligentes -aquéllas que usan sus recursos de manera eficiente, con tecnologías innovadoras que mejoren la calidad de vida de sus habitantes, y dén prioridad a los aspectos ambientales-),Viena ha obtenido el número 1, seguida muy de cerca por ciudades como Estocolmo, Amsterdam o Barcelona.

Durante un tiempo viví en la capital austríaca. Ya entonces me pareció muy smart. Era muy agradable caminar por sus calles, y también ir en bicicleta o en tranvía. Asistía a conciertos y óperas con entradas "de pie" (las stehplätze), que utilizábamos los estudiantes y que nos permitían disfrutar de magníficas representaciones y conciertos en la Opera de Viena o en la grandiosa Musikverein a precios irrisorios. Me sentaba a leer o a dibujar en los jardines del Belvedere, de Schönbrunn o del Hofburg. Compraba salchichas con mostaza en los kioskos al salir del cine. Asistía a exposiciones en el Leopold Museum. Y me sentaba durante ratos interminables en los atercipelados sillones del Café Sperl (donde se desarrolla, por cierto, una de las escenas más bonitas de "Antes del amanecer"), o en las sillas de madera del maravilloso Café Hawelka. En aquellos Cafés se detenía el tiempo, mientras tomaba un mélange (que siempre te servía, en una bandejita plateada junto con un vaso de agua,  un adusto camarero con camisa blanca y pajarita ),  y leía la prensa que se ofrecía a los clientes en aquellos soportes de madera inmensos junto al perchero de la entrada.

De alguna manera, Viena sigue siendo mi ciudad.

Y quizá sentirse ciudadan@ del mundo sea, hoy más que nunca, algo a recuperar.


martes, 11 de marzo de 2014

jueves, 6 de marzo de 2014

Vinilos

Hace un tiempo recibí como regalo de mi hermana un disco de Serge Gainsbourg, "Histoire de Melody Nelson", un álbum conceptual considerado por muchos como el más influyente de su autor; y por otros como un capricho caro que se permitió el artista para proclamar a los cuatro vientos su tórrido amor por Jane Birkin. Sus veintiocho minutos de duración son de una extravagancia deliciosa, y fueron inspirados, al parecer, por la "Lolita" de Nabokov.

Además de ser un disco que me gusta escuchar, es un disco que me gusta mucho mirar. Su foto de portada, protagonizada por una joven Jane Birkin con un tejano, sobre un magnético fondo azul, es también una maravilla, y forma parte del pequeño universo que me rodea en mi escritorio.

Cuando trabajas en casa, necesitas, de alguna manera, que el espacio en el que te sientas te arrope, te inspire, te acompañe. Alguna planta cercana, una flor junto al ordenador, latas antiguas con bolis y rotuladores, algún cuadro o una ilustración especialmente querida, cuadernos...Objetos bellos, en definitiva.

Escribía hace unos días Muñoz Molina en El País: "... yo interrumpo las sesiones en Spotify para poner de vez en cuando un vinilo. Se nos había olvidado lo bien que suenan... Y la alegría que sus portadas le dan a una habitación".

Cierto, maestro.


martes, 4 de marzo de 2014

La arquitectura poética

Recientemente, por determinadas circunstancias, pasé cada día por la barcelonesa Avenida de Gaudí, y durante cada una de esas mañanas y de esas tardes, no conseguía apartar la mirada de la colosal fachada de Sant Pau, un hospital modernista, que permanecía cerrado, desde hacía cuatro años, para ser remodelado. Se trataba justamente de los días previos a su reapertura, y algunos camiones y vallas impedían el acceso al recinto, por lo cual sólo podía intuir lo que tras la gran verja se escondía.

Nada más abrirse al público acudí a visitarlo. El conjunto, a la luz de la soleada tarde invernal, me pareció deslumbrante: una auténtica ciudad hospitalaria con una superficie equivalente a 9 manzanas de L'Eixample, 
19 pabellones modernistas conectados por 1 km de túneles y una amplísima zona ajardinada. Su autor fue el arquitecto Lluis Doménech i Muntaner, y se construyó entre 1092 y 1930.

La belleza de sus pabellones y de sus espacios, cuenta con la declaración de la UNESCO como Patrimonio Mundial, y es el conjunto modernista más importante de Europa. Su espacio interior, a modo de patio en el que se glorifica la belleza y la armonía, está lleno de magia , de coherencia, de silencio artístico.

Emociones y valores de la arquitectura que quizá extraviamos en el algún punto del camino...




Ladytacones pasea por las calles de la ciudad ajena. Lleva en su bolso un libro, un cuaderno y lápices de colores...

Ladytacones es un cuaderno de bitácoras personal, con crónicas ilustradas sobre la vida en la ciudad, la creatividad, la era digital, la emoción de los pequeños encuentros, y muchas cosas más...

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