miércoles, 27 de julio de 2016

Los Boliches blues

Tomar unos espetos en la playa. Pasear por la arena hasta Carvajal, a primera hora de la mañana. Desayunar en el balcón. Ir a la biblioteca a elegir una novela. Comprobar que por los puestos de los hippies del paseo marítimo no pasa el tiempo. Hacer picnics nocturnos en la playa. Ir los sábados con mi madre al mercadillo del inglés. Comprarme sombreros. Mirar desde mi toalla cómo los niños juegan al fútbol con sus amigos, al atardecer. Ir hasta Fuengirola a comprar helados en el australiano. Dibujar con mi hermana. Ir a merendar a San Chocolate. Coger el trenillo y hacer una escapada a Málaga para ver la exposición de Pollock en el museo Picasso, y comer en el Cañadú. Cenar en la plaza de la iglesia, junto a la escultura del pescador. Dormirnos al son de "La Bamba" y "Adelita" que se cantan cada noche en el mexicano que tenemos abajo...

Sí. Mis meses de julio son para Los Boliches...


jueves, 21 de julio de 2016

Una librería en Tokio

En la librería Morioka Shoten de Ginza, en Tokyo, sucede algo muy especial. Cada semana se vende un único libro, que es reemplazado por otro, en exclusiva, a la semana siguiente. En torno al libro de la semana, la librería celebra charlas con el autor, actividades, debates y exposiciones.

Esta preciosa idea, este homenaje con mayúsculas al acto de leer y a los libros, ha sido siempre mención obligada en las presentaciones que he hecho de "Cafés que me inspiran" por su fuerza poética y porque nos recuerda, de manera sublime, que existe otra dimensión del tiempo y del consumo más pausada, más humana, y más atenta, que la que en estos tiempos modernos nos invade...



martes, 19 de julio de 2016

Lecturas de verano

Viajar al Trieste de comienzos del siglo XX con Italo Svevo, pasear por la Barcelona de postguerra con Rosa Regás, descubrir algo nuevo de Alice Munro, dejarse llevar por las historias irlandesas de Iris Murdoch...

Los libros también nos llevan de viaje.





jueves, 7 de julio de 2016

En ruta

El cielo amaneció cubierto en esta mañana de julio. En el autobús que me llevó desde Málaga hasta Almería, fui disfrutando de la costa tropical granadina, de algún puesto callejero con frutas frescas en las calles de Motril, y, llegando a Almuñécar, de la visión, siempre deslumbrante e inquitante, de los invernaderos blancos.

Las gentes que van subiendo en las distintas paradas hablan de labranza, de higos y almendras, de la cosecha y de las tierras de la Contraviesa. Y traen consigo los acentos de esta hermosa Andalucía oriental, también querida.

De pueblo en pueblo avanzamos, atravesando puertos pesqueros, hacia el azul turquesa que nos promete siempre el Cabo de Gata...


Ladytacones pasea por las calles de la ciudad ajena. Lleva en su bolso un libro, un cuaderno y lápices de colores...

Ladytacones es un cuaderno de bitácoras personal, con crónicas ilustradas sobre la vida en la ciudad, la creatividad, la era digital, la emoción de los pequeños encuentros, y muchas cosas más...


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