En una revista de este mes, Karl Lagerfeld afirma que huye del culto al personalismo...
Sin embargo, en una reciente visita a París, mientras paseaba por las encantadoras calles de la rive gauche, lo vi entrando a una tienda de antigüedades con miles de ojos siguiéndolo y dedos señalándolo con admiración y morbo... Y, de alguna manera, no me pareció que ese exceso de atención y miradas le hiciera sentir incómodo...