
Me encanta la atmósfera de los bares de Madrid. La cañita, la señora mayor que acude a tomar la tapa de boquerones con su rebequita calada. El camarero con la camisa blanca, repartiendo vermuts y charlas cotidianas y cercanas. El televisor en alto con el partido de fútbol. La vitrina con la ensaladilla rusa y la tortilla de patatas. El desenfado y el buen rollo.
Bares de Madrid.