“Señor, concédenos la gracia de aceptar con serenidad las cosas que no pueden cambiarse y el coraje de cambiar las cosas que deberíamos cambiar, así como la sabiduría para distinguir unas cosas de otras".Reinhold Niebuhr en "Ikigai".
Esta semana mi hijo pequeño termina unas sesiones de rehabilitación que ha necesitado para recuperarse de una fractura de brazo. Cada mañana de este mes hemos subido al hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, y en el cual todo está pensado para que los niños enfermos y sus familias encuentren un lugar lo más amable posible que les acompañe en las diferentes travesías del desierto por las que transitan. El personal administrativo, los médicos y las enfermeras son amables; los voluntarios se disfrazan en carnaval para subir a las habitaciones y animar a los niños hospitalizados; el camarero de la cafetería cuando ve a un niño que viene con un algodón en el brazo, le pregunta, solidario, que si ya le han pinchado las brujas de la planta de abajo; una madre pasa, con la cabeza rapada junto a su hija, que se ha quedado sin pelo, y juntas componen la imagen más conmovedora del amor.