Exposiciones que calan. Como la que hizo Annie Leibovitz hace unos meses en Madrid, y en la que brillaban con luz propia, entre todas las fotografías expuestas, los entrañables y emocionantes retratos dedicados a su madre. Un homenaje a la alegría de vivir y al amor duradero.
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”Mi madre se ponía el bañador nada más levantarse, durante nuestras vacaciones en la casa de Long Island…”.