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Decía Muñoz Molina en uno de sus artículos que en esos momentos estaba leyendo un libro en el kindle y que le molestaba que el e-book le informara continuamente de si tal cita o tal otra le gustaba a 42.000 personas, a 500 ó a 60.000. Que lo social tiene sus límites y que la relación que él quiere mantener con la novela que esté leyendo en cada momento, quiere que siga manteniéndose en el ámbito de la intimidad entre él y ella. Sin más intromisiones ni interrupciones.
Más razón que un santo.