
En un día como hoy, en que un país llora la muerte de
uno de sus actores más queridos y representativos, es más que oportuno rendir homenaje a la noble profesión de actor, y a todos los oficios ligados al mundo de la interpretación artística. Hace un par de noches, taconeé hasta el Teatro Alcalá de Madrid, y tuve el privilegio de asistir a una representación de la obra
"Deseo", interpretada de manera colosal por Emma Suárez, Gonzalo de Castro, Luis Merlo y Belén López.
Cuando bajó el telón, me prometí a mí misma que no dejaría pasar tanto tiempo para volver a asistir al teatro. Para volver a participar del estremecimiento y de la emoción que sólo proporciona la representación en vivo de las emociones humanas, servida por unos actores que rompen compuertas cada noche para entregarse a un público anónimo que los acompaña en la vibrante oscuridad de una sala...