
Me invita mi amigo Enrique Salvo Tierra a participar en una
iniciativa luminosa que lidera, desde la Universidad de Málaga, en este extraño tiempo que nos ha tocado vivir: una recolección de imágenes de las plantas que nos han acompañado durante el confinamiento. En casa tenemos flores de pascua, algunas cintas, macetas con albahaca y cilantro en el balcón. Pero mi planta favorita es la más sencilla. Es un poto frondoso, en su humildad, que tengo en el salón, y que nos ha acompañado en nuestras comidas y cenas; en nuestras conversaciones; en nuestra escuela improvisada; en mis ratos de acuarelas... Ha guardado el secreto de dónde estábamos cada uno cuando jugábamos al escondite con los niños, cada día, antes de los aplausos de las 8.
Su acogedora presencia, desde el rincón, ha pintado de verde esperanza estos tiempos oscuros.