Después de vivir a un ritmo acelerado y vertiginoso desde que comenzó la Revolución Industrial, por no decir insostenible para la capacidad del planeta y para nuestro ritmo natural, el movimiento "Slow" propone a la Humanidad una nueva filosofía de vida: pisar el freno, apostar por el menos es más, priorizar el ser al tener, tomar conciencia de cada una de nuestras acciones, saborear los instantes y la comida autóctona, y recuperar los valores de comunidad.
Es decir, volver a ser personas.