
Ayer fui a ver en la Fundación Miró una exposición de Pipilotti Rist, una videoartista conceptual suiza absolutamente fascinante. Su hipnótica Sip my ocean, una pieza de 1996 con imágenes submarinas caleidoscópicas proyectadas en dos enormes pantallas que ocupan toda la pared, se ha de observar tumbado en un suelo repleto de cojines, mientras te envuelve una sobrecogedora versión de Wicked game, de Chris Isaak.
En la exposición hay muchas referencias al agua, lo que unido a la fuerza de sus imágenes, sus colores y sus sonidos, consiguen que te sumerjas en el universo onírico y feliz de la artista. "La meta final es conseguir llegar a la tranquilidad" (...) "Los seres humanos somos complicados y fáciles de herir, necesitamos aprender a relativizar las cosas para sentirnos mejor".