
En ocasiones, de manera casual, se cruzan en tu camino lugares insospechados. En una esquina de la barcelonesa calle de Manso existe, como una pequeña joya escondida, un pequeño restaurante, con sólo 7 mesas, llamado Bohèmic. Sus platos de autor, su ambiente retro y su cuidado aspecto de bistró francés, generan una intimidad y una ensoñación que casi tiene el poder de convertir a sus comensales en personajes del París de los años 40...