lunes, 22 de octubre de 2012

Aprendices de adultos

Sucede a veces en la vida, que ves a alguien de tu pasado lejano, después de muchos años, y con la emoción del momento te llevas las manos a la cabeza. No es sólo por la sorpresa y  la alegría del reencuentro con esos rostros que, una vez, fueron cotidianos en tu vida, sino porque de repente acude a ti el recuerdo fulminante de otra persona: aquella que fuiste tú un día, y que hizo que hoy fueras quien eres.

(Este sábado celebramos en Córdoba el aniversario de la promoción de mi instituto, el Góngora; entramos en las clases y nos emocionamos al sentarnos en nuestras antiguas sillas, mientras hacíamos fotos y revivíamos con algarabía aquellos maravillosos años; estuvieron nuestros entrañables profesores, alguno de ellos ya jubilado. Fue uno de esos días de intensa celebración de la vida).

2 comentarios:

  1. Bonita remembranza, sorpresa del tiempo que todo lo cambia

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  2. Yo lo hice en su día (¡volver a sentarse en la misma clase!) y fue divertido, aunque creo que es para repetirlo cada 25 años...Me llamó la atención que en un buen número de casos el carácter o actitud de los compañeros era el que ya apuntaban cuando eran pequeños (el capullo sigue siéndolo, el que era entonces buena persona ahora también, etc.).

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Ladytacones pasea por las calles de la ciudad ajena. Lleva en su bolso un libro, un cuaderno y lápices de colores...

Ladytacones es un cuaderno de bitácoras personal, con crónicas ilustradas sobre la vida en la ciudad, la creatividad, la era digital, la emoción de los pequeños encuentros, y muchas cosas más...

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