
Cada tarde, cuando oscurece, me gusta asomarme a la ventana de mi despacho y ver iluminadas las aulas del edificio de l’Alliance Française. Un lugar donde aprender la lengua y la cultura gala; una sala de cinefórum para ver pelis de Eric Rohmer, y Truffaut, y una biblioteca con la edición parisina de Vogue y Elle.
Rien ne va plus.