
Un viaje en tren más. Junto a mí se sienta una pareja de edad avanzada de Moriles, un pequeño pueblo de Córdoba. El no para de atenderla, de sonreírle, de comentarle todo, de tocarla con cariño. Ella me habla de su buena mano con los fogones, y de cómo le gusta cocinar cada día sus flamenquines y sus alcachofas rellenas para sus hijos y su marido, y de cuánto le gusta darles lo mejor. El reparte alegría y buen humor de manera natural y constante.
Hay Reyes Magos que no sólo llegan un 5 de Enero, sino que están ahí siempre repartiendo su cariño, generosidad y amor cada día del año.
Y sucede, que, muchas veces, son tan humildes y discretos, que casi ni los vemos...