
Vas a ver al cine "También la lluvia". Delante se sienta una gran familia de rasgos andinos. Son de todas las edades, también hay niños. Ves con ellos, en la misma sala, y en la misma gran pantalla, escenas de injusticias, crueldades y codicia.
Y no puedes evitar sentir vergüenza e impotencia cuando se encienden las luces al final de la proyección...