
Estos días, paseando al amanecer por la Caleta de Famara, pensé en la suerte que era conocer ya, de anteriores viajes, los lugares turísticos de obligada visita de la isla, para poder centrarme en el verdadero placer del viaje, sin agenda ni compromisos: un paseo por la playa a la salida del sol, una mañana leyendo una novela que te ha atrapado, un museo fuera de circuito que resulta tener todo el encanto de lo inesperado... Una conversación con alguien que conoces y te cuenta la vida de allí...