
"Cuando uno ha vivido en una ciudad lo suficiente, más aún si lo ha hecho intensamente, y a edades que resultan ser cruciales en la vida de casi todo el mundo (…) uno no pierde ese lugar de vista. Lo lleva consigo, incorporado y no es infrecuente tener la extraña sensación de que uno puede salir de su casa y dirigirse al instante a un punto concreto de esa ciudad alejada…".
Javier Marías.