Tienen los domingos un aire lento y sosegado que, por diferente al del resto de los días, conviene saber gestionar. Nada como un buen desayuno, y si es posible, al sol invernal de un día como hoy, para dejarse mecer por su languidez, entre sorbo y sorbo, entre bocado y bocado, entre página y página.
Los domingos pesan. Y algunos, más que otros...
ResponderSuprimirLas tardes son terribles y las de cualquier día cuando en ellas están silenciosas y parte de ti se ha ido.
ResponderSuprimirEsos domingos de invierno con sol... ¡qué agradables!
ResponderSuprimir¡Qué inspirador! Me encantan los largos desayunos de domingo :)
ResponderSuprimirmis domingos los paso entre libros (pero en un gran supermercado de libros trabajando) así mis jueves trancurren como tus domingos... entre bocados y páginas... feliz finde... para mi hoy es lunes...
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