
La concesión del Premio Cervantes a Ana María Matute me ha hecho pensar en la valiosa generación de escritoras españolas que vivieron la postguerra, y cuya personalidad y estilo han marcado nuestra literatura más reciente: Soledad Puértolas, con su escritura certera y personal; Carmen Martín Gaite, que reinó la narración más cercana y cálida con sus boinas de colores; y Ana María Matute, tan señorial y elegante en la vida como en sus novelas.
Escritoras que escribieron en épocas difíciles. Mujeres que reivindicaron su derecho a escribir y a ser reconocidas por ello. Patrimonio intangible de la historia de nuestro país.