Madres, cuidadoras, abuelas. Se apoyan en el recinto del parque, o se sientan distraídamente en un banco. Pasan muchas tardes de su vida acompañando y vigilando a los niños que juegan alegremente arriba y abajo. Ellas simplemente están allí. Entregan su tiempo a ese lugar y siguen con la mirada a esas cabecitas locas que van y vienen.
Pero... ¿y sus mentes?, ¿dónde están sus mentes?