De muy pequeños jugábamos juntos y salíamos a la feria, mi hermana y yo vestidas de gitana, y él, vestido de corto. Pasaron los años y Fernandito se quitó los botos y se colgó una guitarra. Con ella empezó a cantar y a componer canciones diferentes a todas las canciones. Fernandito estudió cosas del campo, pero, Eureka!, enseguida descubrió que lo suyo era la música, y formó un grupo, Flow, y ayudó a otros a crearlos. Hoy es uno de los productores de música más especiales de este país, descubre a artistas con halo, y sigue creando músicas mágicas.
Y, por si fuera poco, Fernandito ha abierto un garito entrañable, con su sello personal. En nuestra ciudad.