
Entro en la panadería Barcelona-Reykiavik, un sitio chic en el Raval, casi de culto. Exquisitos panes ecológicos hechos en hornos de leña esperan al comprador regalándole ese agradable olor a hogar que sólo proporciona el pan recién hecho o el café de la mañana. Pido un pan de pipas. "Lo siento, pero me dice el panadero que hoy los panes de semilla salen más tarde. Como ha llovido, al pan le está costando subir…". Y yo, en medio de aquel dulce santuario de cereales y harinas, me pregunto, "también os afecta a vosotros?".